El planeta vive una revolución “micro”, ¿y nosotros?

Hace 40 años Alvin Toffler pronosticó en “La tercera ola” que el mundo abandonaría los modelos basados en grandes organizaciones burocratizadas y jerárquicas y convergería en unos nuevos descentralizados, desmasificados y personalizados. Pues es lo que hoy ocurre. El planeta vive una revolución “micro”.
Hasta hace algunos lustros los grandes avances se apoyaban en hechos políticos: la postguera, la caída del comunismo, la constitucionalización y democratización, la proliferación de tratados de libre comercio.
Pero hoy el mundo es otro, impulsado por acontecimientos del ámbito privado y particular que adquieren impacto plural y transforman la vida: invenciones, innovaciones y novedades puestas en vigencia por empresas, redes de actores autónomos y lideres únicos (que se destacan individualmente o en asociaciones interpersonales espontáneas). Dos de cada tres de los incluidos en “The Most Influential People 2022” de la revista Time no actúan en el ámbito político: son empresarios, artistas, intelectuales o impulsores “particulares”.
El mundo no podría arreglárselas sin los avances tecnológicos, científicos, intelectuales, culturales y organizacionales que están activándose desde abajo. La energía va abandonando el “poder” (que opera de arriba hacia abajo) yendo hacia la “influencia” (que va de abajo hacia arriba). Y, como enseña Jonathan Haskell, esos motores no se asientan en meras invenciones comerciales sino que además logran escalabilidad, contagio y profundización. Y hasta se genera un nuevo derecho de propiedad: solo el amplio buen ejercicio (y no ya el formal registro) garantiza la apropiación del nuevo valor intangible (tan imitable).
Ocurre en alimentos, artefactos, fuentes de in
